top of page

Cabernet Sauvignon: la uva más famosa del mundo festejó su día.


Una de las variedades tintas más reconocidas del planeta celebra su día mundial con una paradoja: sigue siendo protagonista en los grandes países vitivinícolas, pero en Argentina su superficie plantada viene disminuyendo.


Cada 27 de agosto se celebra el Día Mundial del Cabernet Sauvignon, una variedad que prácticamente no necesita presentación. Burdeos, Napa Valley, Chile, Australia, Sudáfrica y Argentina forman parte de un mapa global en el que esta uva ocupa un lugar central.


Si el Malbec es la variedad emblemática de la Argentina, el Cabernet Sauvignon probablemente sea una de las uvas más internacionales del planeta.


El último gran relevamiento varietal global de la Organización Internacional de la Viña y el Vino contabilizó unas 341.000 hectáreas de Cabernet Sauvignon, alrededor del 4% de toda la superficie mundial de viñedos.


En ese relevamiento era, incluso, la segunda variedad de vid más plantada del mundo. La primera era Kyoho, una uva destinada principalmente al consumo como fruta fresca.


El Cabernet Sauvignon tiene una “madre” o un “padre” blanco


Durante muchísimo tiempo no se conoció con exactitud el origen del Cabernet Sauvignon. El misterio se resolvió recién en 1997, cuando investigadores de UC Davis, encabezados por Carole Meredith y John Bowers, realizaron estudios de ADN y descubrieron algo sorprendente.


El Cabernet Sauvignon es producto del cruce entre Cabernet Franc y Sauvignon Blanc. Es decir: una de las variedades tintas más famosas del mundo tiene entre sus progenitores a una uva blanca.


Se cree que este cruce ocurrió espontáneamente hace siglos en Burdeos, probablemente entre plantas cultivadas próximas entre sí.


¿Por qué se convirtió en una variedad tan importante?


El Cabernet Sauvignon tiene varias características que ayudan a explicar su éxito mundial. Sus bayas son pequeñas y tienen una piel relativamente gruesa, capaz de aportar bastante color y tanino al vino. Además, es una variedad de maduración tardía y puede generar vinos con buena estructura y gran potencial de evolución.


También tiene una enorme tradición formando parte de blends. En Burdeos suele combinarse con Merlot, Cabernet Franc y Petit Verdot, y en algunos casos también con Malbec.


Por eso, aunque hoy podamos encontrar innumerables vinos varietales de Cabernet Sauvignon, históricamente muchas veces fue pensado para trabajar acompañado.


El famoso aroma a pimiento verde


Uno de los aromas más asociados al Cabernet Sauvignon es el pimiento verde. No se trata de una casualidad ni de un defecto en sí mismo.


Ese carácter vegetal puede provenir de unos compuestos naturales llamados metoxipirazinas, que también están presentes en otras variedades como Cabernet Franc y Sauvignon Blanc.


Dependiendo del clima, el grado de madurez de la uva y la forma de elaboración, estos compuestos pueden generar aromas que recuerdan al pimiento verde, las hojas, las hierbas o distintos vegetales.


Otra pista, además, de la estrecha relación genética entre estas variedades.


¿Qué pasa con el Cabernet Sauvignon en Argentina?


En 2025 Argentina tenía 12.430 hectáreas plantadas de Cabernet Sauvignon. Representaban aproximadamente el 6,2% de toda la superficie de vid del país y la variedad estaba presente en 17 provincias vitivinícolas.


Era la cuarta variedad con mayor superficie del país, después de Malbec, Cereza y Bonarda. Mendoza concentraba 9.637 hectáreas, equivalentes al 77,5% del total nacional, mientras que San Juan tenía 959 hectáreas, alrededor del 7,7%.


Sin embargo, aparece una paradoja interesante: mientras el Cabernet Sauvignon sigue siendo una de las grandes variedades de la vitivinicultura argentina, su superficie plantada viene disminuyendo.


En el mercado interno también mantiene un papel importante dentro de los blends. En 2024, entre los cortes en los que Cabernet Sauvignon aparecía como variedad principal, la combinación Cabernet Sauvignon + Malbec concentraba el 69,4%.


¿Todos los Cabernet tienen que ser pesados y con mucha madera?


No. Y quizás esa sea una de las transformaciones más interesantes que está atravesando actualmente la variedad.


Durante años se instaló una imagen bastante clara del Cabernet Sauvignon: vinos concentrados, maduros, estructurados, alcohólicos y con una presencia importante de barrica.


Pero hoy también aparecen interpretaciones más frescas y directas.


Un ejemplo es Portillo N°2 Cabernet Sauvignon 2026, de Salentein, elaborado por Carlos Bauzá. Se trata de un Cabernet Sauvignon 100% proveniente de distintas parcelas del Valle de Uco, con viñedos ubicados entre 1.100 y 1.150 metros sobre el nivel del mar. La cosecha se realiza de noche y el vino no tiene paso por roble. Es una propuesta que permite cuestionar esa vieja asociación automática entre Cabernet Sauvignon, peso, sobremadurez y madera.


Porque el Cabernet Sauvignon no desapareció ni quedó viejo.


Lo que está cambiando es la manera de interpretarlo.

Sigue siendo una de las variedades más importantes del mundo, la cuarta uva con mayor superficie en Argentina y uno de nuestros varietales más relevantes en los mercados internacionales.


Quizás la verdadera pregunta ya no sea si el Cabernet Sauvignon sigue vigente, sino qué estilo de Cabernet vamos a querer tomar en los próximos años.


¿Querés aprender más? Sumate a mis cursos en www.elvinosinvueltas.com.ar

 
 
 

Comentarios


bottom of page