top of page

Vinos sin alcohol: ¿una moda o una nueva forma de brindar?

29 jul
4 min de lectura

Hasta hace poco, cuando se hablaba de bebidas sin alcohol, la conversación se concentraba principalmente en cervezas, gaseosas, aguas saborizadas y cócteles. Sin embargo, en los últimos años comenzó a crecer una categoría que todavía genera curiosidad, dudas y bastante debate: los vinos sin alcohol.


Hoy ya es posible encontrar espumosos, blancos, rosados y tintos desalcoholizados. La propuesta apunta a quienes quieren reducir o evitar el consumo de alcohol, pero no necesariamente desean renunciar al ritual de abrir una botella, servir una copa y compartir un brindis.


La primera pregunta es inevitable: ¿un vino sin alcohol sigue siendo vino?


¿Qué es un vino sin alcohol?


En términos generales, los vinos sin alcohol parten de un vino elaborado de manera tradicional. Es decir, primero se fermenta el mosto de uva y se produce alcohol. Después, mediante distintas técnicas, se retira total o parcialmente ese alcohol.


Por eso, no es exactamente lo mismo que un jugo de uva. En el jugo no existe fermentación alcohólica, mientras que el vino desalcoholizado atraviesa inicialmente un proceso de vinificación.


Dependiendo de la legislación de cada país y del porcentaje de alcohol final, pueden utilizarse denominaciones como vino desalcoholizado, parcialmente desalcoholizado, bajo en alcohol o 0,0%.


¿Cómo se retira el alcohol del vino?


La desalcoholización es uno de los principales desafíos técnicos de esta categoría.

El alcohol no solamente genera sensación de calidez. También aporta volumen, cuerpo, textura y equilibrio. Además, funciona como vehículo de muchos de los compuestos aromáticos del vino. Al retirarlo, puede modificarse considerablemente la experiencia en boca y nariz.


Entre los métodos más utilizados se encuentran la destilación al vacío, las columnas de conos rotatorios y diferentes procesos de filtración por membranas.


El objetivo es reducir el alcohol trabajando a temperaturas bajas y tratando de conservar la mayor cantidad posible de aromas y sabores. Sin embargo, el resultado no siempre reproduce de manera exacta la experiencia de un vino tradicional.


¿A qué sabe un vino sin alcohol?


Esta es, probablemente, la pregunta más difícil de responder, porque la calidad y el estilo varían muchísimo entre productos.


Algunos vinos sin alcohol conservan buena parte de los aromas frutales y varietales. Otros presentan una sensación más liviana, menos estructura o mayor dulzor, utilizado en ocasiones para compensar la pérdida de volumen provocada por la extracción del alcohol.


En los tintos, la diferencia suele ser más evidente porque el alcohol contribuye de forma importante al cuerpo y al equilibrio entre taninos, acidez y fruta. En blancos, rosados y espumosos, la acidez y las burbujas pueden ayudar a sostener mejor la experiencia.


Por eso, no conviene evaluar toda la categoría después de probar una sola botella. Así como existen vinos tradicionales de distintos niveles y estilos, también hay grandes diferencias entre los vinos desalcoholizados.


¿Quiénes consumen vinos sin alcohol?


La categoría no está dirigida a un único tipo de consumidor.


Puede resultar atractiva para personas que no consumen alcohol, conductores designados, embarazadas (siempre revisando la composición y consultando con un profesional de la salud), deportistas o personas que, por decisión personal, buscan moderar el consumo.


También aparece una figura cada vez más relevante: el consumidor que alterna. No abandona por completo las bebidas alcohólicas, pero elige en qué momentos consumirlas.

Puede tomar una copa de vino tradicional durante una cena y optar por una alternativa sin alcohol en un almuerzo de trabajo, una reunión durante la semana o una ocasión en la que necesita conducir.


Este cambio resulta interesante porque rompe con una lógica bastante instalada: la idea de que una persona debe elegir entre consumir alcohol o no consumirlo nunca. Cada vez más consumidores toman decisiones diferentes según el momento, el contexto y la ocasión.


Una oportunidad para ampliar los momentos de consumo


Los vinos sin alcohol no necesariamente buscan reemplazar al vino tradicional.


La verdadera oportunidad podría estar en ampliar la cantidad de situaciones en las que una persona puede elegir una bebida vinculada al universo del vino.


Un almuerzo, una reunión laboral, una comida durante la semana, un brindis familiar o una salida en la que alguien debe conducir son algunos de los momentos que esta categoría intenta ocupar.


Para las bodegas, esto implica pensar más allá de la botella. También requiere trabajar el posicionamiento, el diseño, la comunicación y las expectativas del consumidor.


No alcanza con presentar un producto como “el mismo vino, pero sin alcohol” si la experiencia sensorial es diferente. Tal vez sea más honesto y efectivo explicar qué ofrece, en qué momento puede disfrutarse y por qué constituye una alternativa propia.


¿Moda pasajera o tendencia de largo plazo?


Todavía es pronto para saber qué tamaño alcanzará la categoría. Sin embargo, su crecimiento se relaciona con cambios de consumo más amplios: mayor interés por el bienestar, búsqueda de moderación y demanda de opciones para distintas ocasiones.

El desafío será mejorar la calidad de los productos y evitar que la comunicación genere expectativas que después la copa no pueda cumplir.


El vino sin alcohol no tiene por qué competir de manera directa con el vino tradicional. Puede ocupar otro lugar, responder a otras necesidades y acercar el ritual del vino a consumidores que, por distintas razones, no elegirían una bebida con alcohol.


Quizás la pregunta no sea si los vinos sin alcohol son mejores o peores, sino si pueden crear nuevas formas y nuevos momentos para brindar.


En este episodio de Vinimos analizamos cómo se elaboran, qué ocurre con sus aromas y sabores, por qué las bodegas están apostando por esta categoría y qué lugar podrían ocupar en el futuro de la industria.


¿Probarías un vino sin alcohol o todavía no te convence?

 
 
 

Comentarios


bottom of page