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Drones que graban todo, edificios con niebla y pinturas que enfrían: tres tecnologías para el mundo que viene


Un dron capaz de registrar todo lo que sucede a su alrededor. Edificios que liberan una niebla ultrafina para bajar la temperatura exterior. Y una pintura que refleja el sol, enfría las superficies y hasta produce pequeñas cantidades de electricidad cuando llueve.

Las tres tecnologías tienen algo en común: buscan aprovechar mejor los recursos disponibles. Una permite obtener varias tomas a partir de un solo vuelo; las otras intentan reducir el impacto de las olas de calor sin depender exclusivamente del aire acondicionado.


No todas se encuentran en la misma etapa de desarrollo. El nuevo dron de DJI ya es un producto comercial, mientras que el revestimiento creado en Hong Kong todavía debe superar pruebas de durabilidad y escalabilidad. La nebulización, por su parte, utiliza un principio físico conocido, aunque su rendimiento depende mucho del clima.


DJI Avata 360: primero volar, después elegir el encuadre


Durante años, grabar con un dron significó decidir el plano antes de despegar. El piloto tenía que orientar la cámara hacia aquello que quería registrar y confiar en no perder el momento. Los drones con cámaras de 360 grados cambian esa lógica.


El DJI Avata 360 utiliza dos lentes para capturar prácticamente todo el entorno durante el vuelo. Puede grabar video HDR de 360 grados en resolución 8K a 60 cuadros por segundo y tomar fotografías panorámicas de hasta 120 megapíxeles. También permite pasar a un modo de lente única para realizar tomas tradicionales en 4K a 60 cuadros por segundo.


La principal ventaja no está solamente en la resolución, sino en la posibilidad de reencuadrar el material durante la posproducción. Después de realizar un único recorrido, el creador puede elegir hacia dónde mira la cámara, cambiar el punto de vista, simular movimientos y generar diferentes piezas a partir de la misma grabación. Un solo vuelo podría producir un plano frontal, una vista lateral, una toma vertical para redes sociales y otra horizontal para un video largo.


Esto modifica también el trabajo del piloto. Ya no necesita anticipar cada encuadre con la

misma precisión, porque el sistema registra la escena completa y permite tomar varias decisiones más tarde.


El dron incorpora además protectores de hélices, transmisión de video O4+ y un alcance teórico de hasta 20 kilómetros bajo condiciones ideales y de acuerdo con la normativa aplicable. Esa cifra no debe interpretarse como una distancia habilitada para cualquier usuario: las regulaciones de vuelo, la interferencia, el entorno y las condiciones reales pueden reducirla considerablemente.


El avance plantea, además, una cuestión creativa. Cuando una cámara registra todo, el desafío ya no es solamente capturar la imagen, sino decidir qué historia contar con ella. Tener todos los ángulos disponibles no garantiza un buen video. La tecnología amplía las posibilidades, pero el criterio sigue sin venir incluido en la caja.


Nebulización urbana: usar la evaporación para bajar el calor


En distintas ciudades chinas comenzaron a circular imágenes de edificios que liberan una fina nube de agua desde terrazas y zonas comunes. Aunque la escena parece futurista, el principio es relativamente sencillo.


Los sistemas de nebulización expulsan gotas extremadamente pequeñas. Parte de esa agua se evapora antes de alcanzar el suelo y, durante ese cambio de estado, absorbe energía térmica del aire. El resultado es una reducción de la temperatura en el área cercana.


Se trata del mismo principio que explica por qué el sudor ayuda a enfriar el cuerpo: al evaporarse el agua, se lleva parte del calor. Estudios realizados en espacios exteriores y semicubiertos de China encontraron que estos sistemas pueden mejorar el confort térmico y reducir en varios grados la temperatura bajo determinadas condiciones. La eficacia depende de variables como el tamaño de las gotas, la velocidad del viento, la temperatura inicial y, especialmente, la humedad relativa.


En ambientes calurosos y secos, la evaporación ocurre con mayor rapidez y el sistema puede ser más efectivo. En zonas muy húmedas, en cambio, el aire ya contiene una gran cantidad de vapor de agua y tiene menos capacidad para incorporar humedad adicional. Por eso, prometer una disminución fija de 10 o 15 grados en cualquier lugar sería incorrecto.


Las imágenes virales difundidas desde China hablan generalmente de reducciones de entre 3 y 6 °C, pero esos resultados no pueden extrapolarse automáticamente a todos los edificios, ciudades o condiciones meteorológicas.


La nebulización podría resultar útil en patios, terrazas, corredores peatonales, estaciones, restaurantes al aire libre y espacios comunes de complejos residenciales. Tiene la ventaja de consumir menos energía eléctrica que un sistema convencional de climatización, aunque también requiere controlar la calidad del agua, evitar pérdidas y prevenir problemas sanitarios en las instalaciones.


No reemplaza necesariamente al aire acondicionado. Su función es distinta: busca hacer más tolerables determinados espacios exteriores o semicubiertos donde enfriar todo el volumen de aire mediante equipos tradicionales sería costoso o directamente inviable.


Una “pintura inteligente” que enfría con sol y genera energía con lluvia


En Hong Kong, un equipo de la City University of Hong Kong desarrolló un revestimiento para edificios inspirado en la naturaleza.


Los investigadores lo describen como una “piel/pintura inteligente” capaz de responder de manera diferente frente al sol y la lluvia. Bajo radiación solar, el material refleja más del 95% de la energía incidente y libera calor mediante radiación infrarroja. Cuando recibe gotas de lluvia, puede aprovechar su movimiento para generar pequeñas cantidades de electricidad.


La inspiración proviene de la tillandsia, un género de plantas que obtiene humedad del ambiente a través de la superficie de sus hojas. El revestimiento utiliza una estructura de varias capas: la capa externa gestiona el contacto y desplazamiento de las gotas, mientras que las internas se encargan de reflejar la luz, disipar calor y almacenar carga eléctrica.


En pruebas controladas, el material logró mantener ciertas superficies hasta 9,5 °C por debajo de la temperatura ambiente. Sin embargo, esa cifra describe el comportamiento del revestimiento o de la superficie evaluada, no significa necesariamente que una habitación completa vaya a enfriarse diez grados apenas se pinten sus paredes. Esa diferencia es importante.


La temperatura interior final de un edificio depende también de la aislación, la orientación, los materiales, el tamaño de las ventanas, la circulación de aire, la humedad y el uso del espacio. Una pintura reflectante puede disminuir la acumulación de calor en techos y fachadas, pero no funciona como un equipo de aire acondicionado tradicional.

La electricidad generada por la lluvia tampoco sería suficiente, al menos en esta etapa, para alimentar una vivienda completa. La aplicación más realista sería abastecer sensores, pequeños dispositivos conectados o componentes de edificios inteligentes que consumen muy poca energía.


Uno de los aspectos más atractivos del desarrollo es su formato líquido. Al poder aplicarse como un revestimiento, podría incorporarse a construcciones existentes sin realizar grandes reformas estructurales. Pero todavía quedan varias preguntas abiertas.


Los investigadores deberán comprobar cuánto dura el efecto en condiciones reales, cómo responde el material frente al polvo y la contaminación, qué ocurre con el desgaste producido por el clima y con qué frecuencia sería necesario volver a aplicarlo. También será necesario evaluar su costo y la posibilidad de producirlo a gran escala.


 
 
 

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