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Una variedad que le gusta a todo el mundo y que también le gusta al mundo


En 2011, Wines of Argentina eligió esta fecha histórica para festejar y promover al Malbec con su propio día y con celebraciones que ocurren en todo el mundo.


¿Quién no gusta de una rica copa de un Malbec bien argentino? Sin embargo, ¿sabías que esta variedad es originaria de Francia, donde se llama Cot y proviene de una región llamada Cahors, en el sudoeste de ese país? Fue desde allí que llegó a la Argentina en las manos del agrónomo Michel Aimé Pouget. De hecho, el 17 de abril es su día mundial, porque fue en 1853 cuando se presentó ante la Legislatura Provincial de Mendoza el proyecto que contemplaba la creación de una Quinta Normal y una Escuela de Agricultura, que se proponía incorporar nuevos varietales para mejorar la vitivinicultura nacional. Fue entonces que, con el abanico de cepas francesas, llegó nuestra hoy querida Malbec en una selección realizada por Pouget, que sería contratado como director de la Quinta Agronómica de Mendoza por Domingo Faustino Sarmiento. Parte de esta historia es lo que comparto en el primer capítulo de mi nuevo libro, “Te cuento el vino”, del sello Grijalbo de Penguin Random House.


Mucho vino pasó bajo el puente hasta que, en 2011, Wines of Argentina eligió esta fecha histórica para festejar y promover al Malbec con su propio día y con celebraciones que ocurren en todo el mundo desde entonces. Una variedad que hoy cuenta con 46.941 hectáreas plantadas en la Argentina; sobre una superficie total de poco más de 210.000 hectáreas, constituye el 24,9% del total destinado para elaboración de vino en el país, el 41,5% de la superficie de uvas tintas, y sigue siendo la variedad más extensamente cultivada en nuestro suelo.


¿Pero todos los Malbec son iguales?

Por supuesto que no. Esta variedad tuvo la virtud de adaptarse a todos nuestros terruños, esa constelación de tierra, suelo, altura, clima, uva y trabajo en el viñedo que hace de cada vino único. Hoy está presente en 17 provincias de nuestro país, siendo Mendoza la principal, con 39.635 hectáreas, seguida por San Juan, con 2.905 hectáreas y Salta, con 1.793 hectáreas. No extraña que la Argentina produzca el 75% del Malbec del mundo. Nuestra uva insignia ha demostrado ser nuestra abanderada y también, tal como nosotros, ser flexible a su contexto.


Es importante entender que no es lo mismo un Malbec joven que un reserva o gran reserva; tampoco el Malbec salteño es como aquellos que podemos encontrar en la Patagonia. Los Malbec jóvenes nos hablan a través de la fruta y la frescura, los que tienen crianza nos aportan complejidad, estructura y sedosidad y también los hay bien ácidos y punzantes, consecuencia de procesos en ánforas de cemento y arcilla.


El Malbec puede ser ese amigo tranquilo y llevadero o ser el alma de la fiesta. Cada uno tiene su propio sello, su propio estilo, su propia personalidad, pero siempre con ese corazón donde las notas de ciruelas y lavandas se expresan junto a los colores violáceos en la copa para decirnos sin recelos: “Aquí estoy, soy un Malbec Argentino”. Pero hay tantos Malbec como hacedores en las bodegas.


¿Qué piensa el mundo del Malbec?

En materia de exportaciones, el 2023 cerró con 1.212.645 hl de Malbec comercializados en el mercado externo, representando el 69,3% del volumen total de varietales exportados, y el equivalente a 410,5 millones de dólares, según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura. De estas cifras, el Malbec fraccionado representa el 71% en volumen con 861.488 hl y el 91% en valor, con USD 373,3 millones (también datos del INV). Si estos números no te dicen mucho, debo compartir que muestran que el Malbec es el representante de nuestra industria vitivinícola y que es la carta de presentación por su calidad, diversidad y expresión.


El Malbec llega al mundo en botellas, tetrabrik, latas y damajuanas, y es Estados Unidos el que sigue siendo el principal país de destino. Ellos, que son productores también, gustan de disfrutar de un Malbec de Argentina. ¿Quién más elige nuestra cepa insignia? Reino Unido, Brasil, Canadá, México, Países Bajos, China y Suiza. Perú y Colombia completan el top 10 de destinos.

Son cada vez más numerosos los Malbec con 100 puntos en concursos internacionales, muchos de ellos vinos de terroir únicos o de parcelas puntuales, son pedacitos de Argentina embotellada. Vinos que son nuestra carta de presentación a estos y otros muchos países, vinos que llevan como bandera el Malbec, vinos que aún tiene mucho por crecer y conquistar.

¿Cómo la Argentina presenta hoy al Malbec?

Cada año, el festejo de su día lleva una consigna y esta vez ese mensaje está asociado a la sostenibilidad. Bajo la consigna Malbec Argentino “Better for the world” (Mejor para el mundo) se condensa el espíritu de una industria que va hacia una vitivinicultura más sostenible, más consciente de la necesidad de preservar el entorno, de generar un impacto positivo en el medio ambiente, en las sociedades y las economías. Ahora que la expresión y consistencia del Malbec es sostenida y conocida, la mirada de la industria está puesta en el futuro, haciendo su aporte por un mundo mejor.

La Argentina tiene la ventaja de tener climas que permiten los trabajos orgánicos, biodinámicos y el cuidado permanente de recursos como el agua y el ecosistema. Somos un país donde la industria ha puesto foco en sus certificaciones, sumando a la orgánica y biodinámica la certificación vegana o la de producto sin TACC, con una mirada enfocada en aportar al cuidado del entorno y también el de las personas.

En esta realidad tan conectada con el cuidado del medioambiente, el Malbec Argentino también se funde con la innovación y las nuevas tendencias como los vinos bajos en alcohol y desalcoholizados, que desde hace pocas semanas ya se pueden producir en nuestro país y que cada vez son más consumidos aquí y en todo el mundo.

¿Qué esperar de un Malbec?

Como cuento en el capítulo de degustación de mi libro “Te cuento el vino”, el Malbec es la clase de vino que acostumbró nuestro paladar con un sabor dulzón, balanceado, a frutas rojas maduras o negras jugosas dependiendo la región, a taninos que no molestan y que son tan amables que hacen que todos los otros vinos parezcan un poquito más secos (sin que necesariamente lo sean).

Si el Malbec fuera un amigo, sería ese que es compañero, que nos escucha y que se queda con nosotros siempre. Ese amigo fiel que no falla ni en el asado del domingo ni en la cena formal.

No porque sí los extranjeros mueren por probarlo y lo suman a la lista junto al fútbol, el tango y el asado. Una variedad que le gusta a todo el mundo y que gusta al mundo, eso es el Malbec. Una uva que vino de Francia y se enamoró de la Argentina para convertirse en nuestra cepa insignia y en la representante del trabajo de miles de personas que buscan llevar alegría a tu copa en cada botella de Malbec.


Marisol de la Fuente es experta en vinos, sommelier, docente y autora de “Te cuento el Vino” de Grijalbo, Grupo Editorial Penguin Random House.


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