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Del vapor al robotaxi: tres historias donde el transporte desafía los límites

25 ago
3 min de lectura

Una locomotora a vapor de casi 100 años que vuelve a recorrer las vías argentinas, un paracaidista que salta desde más de 11.000 metros de altura y un vehículo sin volante ni pedales.



Tres historias muy distintas que tienen algo en común: muestran hasta dónde pueden llegar la tecnología, la restauración y la búsqueda constante por superar límites. Estos fueron algunos de los temas que compartí en mi columna en Qué Mañana, por Canal 9.


Una locomotora de 1927 volvió a circular hasta Dolores


La histórica locomotora a vapor Vulcan Foundry 12E N°3925 volvió a las vías después de décadas de trabajo de restauración.


Conocida como “La 39 Grande”, fue reparada y puesta en valor por el Ferroclub Remedios de Escalada y realizó un nuevo recorrido de prueba por la Línea Roca.


La formación partió desde Remedios de Escalada, hizo una parada técnica en Coronel

Brandsen para cargar agua y finalmente llegó hasta Dolores.


Pero el objetivo es todavía más ambicioso: quienes trabajan en su conservación esperan que, después de completar distintas pruebas, la locomotora pueda llegar algún día hasta Mar del Plata.


La historia de la 3925 estuvo muy cerca de terminar de otra manera. En 1993 fue rescatada en la localidad bonaerense de Lobos, donde se encontraba prácticamente abandonada y destinada a convertirse en chatarra.


Desde entonces, aficionados y especialistas comenzaron una extensa restauración que incluyó trabajos en la caldera y la reconstrucción de la casilla. En julio de 2025 volvió finalmente a las vías.


Si las pruebas continúan avanzando, el proyecto podría incluso convertirse en la base para desarrollar recorridos turísticos hacia destinos como Chascomús o Mar del Plata.


Un salto desde más de 11.500 metros


Otra de las historias de la semana ocurrió mucho más arriba. El deportista extremo ruso Serguéi Boitsov realizó un salto desde un globo aerostático situado a 11.551 metros de altura.


El descenso comenzó en la parte baja de la estratósfera y permitió superar en 1.491 metros el registro anterior, que había sido establecido por un equipo polaco desde 10.060 metros.


Para realizar el salto, Boitsov ascendió mediante un globo aerostático hasta alcanzar la altitud prevista y desde allí comenzó el descenso en paracaídas.


La estratósfera comienza aproximadamente entre los 10 y 12 kilómetros sobre la superficie terrestre, aunque ese límite puede variar según la latitud y las condiciones atmosféricas.


El salto se realizó el 22 de agosto y coincidió además con los días posteriores al cumpleaños del deportista, quien aseguró que el récord era uno de los mejores regalos que podía darse.


Cybercab: el auto sin volante ni pedales


Del transporte del pasado pasamos directamente al que podría formar parte de nuestro futuro. Tesla avanza con las pruebas de su Cybercab, un robotaxi diseñado desde el comienzo para circular de manera autónoma.


Y su característica más llamativa es evidente apenas se observa el interior: no tiene volante ni pedales. La compañía prepara pruebas con empleados en calles públicas de Austin, Texas, después de haber realizado ensayos dentro de las vías privadas de su campus.


El proyecto apunta a incorporar posteriormente estos vehículos a un servicio comercial de taxis autónomos. La ausencia de controles tradicionales abre, sin embargo, uno de los grandes interrogantes alrededor de esta tecnología.


En un automóvil convencional, un conductor puede intervenir si el sistema encuentra una situación inesperada. En un Cybercab, el pasajero no tendría esa posibilidad.

Tesla contempla la utilización de operadores remotos que puedan intervenir en determinados escenarios, aunque especialistas plantean dudas sobre la capacidad de reaccionar con suficiente rapidez frente a una emergencia.


El verdadero examen llegará cuando estos vehículos tengan que desenvolverse de manera cotidiana entre peatones, otros automóviles, imprevistos y situaciones reales de tránsito.


Del vapor a la conducción autónoma


Resulta curioso mirar estas tres historias juntas. Por un lado, hay personas dedicando años a recuperar una tecnología ferroviaria de 1927 para que vuelva a funcionar casi un siglo después.


Por otro, deportistas intentando llevar los límites humanos cada vez más alto. Y, mientras

tanto, la industria automotriz trabaja para eliminar justamente uno de los elementos que durante más de un siglo definieron la experiencia de manejar: el conductor.


Pasado y futuro pueden parecer opuestos, pero muchas veces conviven.

Quizás por eso seguimos fascinados tanto por el sonido de una locomotora a vapor como por la posibilidad de subirnos a un vehículo capaz de llevarnos a destino sin que nadie toque un volante.


📺 Estos temas fueron parte de mi columna en Qué Mañana, por Canal 9, junto a Julián Weich y equipo.


👉 Podés ver la columna completa en mi canal de YouTube SOLSOMMELIER.

 
 
 

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